29 jun 2010

Bob es brasileño



Brasil me hace acordar a Dylan. Pasan los años y sus discos (sus mundiales) siempre son buenos o geniales, tienen éxito y dejan algún detalle o alguna huella grande en la historia. Dylan tuvo su década mala, los 80, así como Brasil también tuvo la suya (del 74 al 90). La de Dylan fue cuando se convirtió al catolicismo. La de Brasil cuando perdió su Dios (Pelé) y se debatió entre seguir otras religiones (tuvo técnicos que quisieron emular a los italianos) o volver a confiar en lo que le índica su sangre. Fue un momento de confusión, como el que tuvo Dylan cuando finalmente metabolizó su divorcio/duelo. Ahora Brasil gana con autoridad. Tiene un técnico que, al igual que Maradona, no tenía ninguna experiencia anterior como entrenador. Sin embargo, si hay algo que parece tener Dunga es convicción y equilibrio. No parece un novato. Se animó a desprenderse de las leyendas mareadas y gordas (los Ronaldos, Adriano) y confía en una generación de jugadores que absorben todo lo que él les pide. Como siempre, cada entrega de Dylan es esperada y agradecida por miles de sus fanáticos alrededor del mundo, que no paramos de maravillarnos con el fuego inacabable de su magia. Salvo cuando juega contra Argentina, con Brasil nos pasa lo mismo.

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